$14.900,00
$19.900,00
3 cuotas de $5.944,60
Ver más detalles

Edición digital, sin DRM. Se descarga apenas se acredita el pago.

  • PDF de lectura — 224 páginas, maquetado en A5, con las 43 figuras a color.
  • EPUB 3 — para Kindle, Kobo, Apple Books y cualquier lector.
  • Los dos archivos, con la misma compra.
  • Sin DRM: son tuyos, y se leen en los dispositivos que quieras.

La inteligencia artificial se ve en todas partes, menos en el estado de resultados de las empresas.

De ahí las dos lecturas fáciles —era humo, o hay que tener paciencia— y las dos esquivan la única pregunta contestable: por qué un cambio de esta profundidad tarda tanto en llegar a los números. No es un problema de tecnología: es de contabilidad y de tiempo.

Ninguna tecnología de propósito general rinde por comprarla. Rinde cuando alrededor se construye la forma de operar que la aprovecha: procesos rediseñados, datos ordenados, gente que sabe. Eso es capital, pero sin factura de compra, y los libros no saben verlo. Estás levantando una fábrica invisible y la contabilidad sólo anota los sueldos de los albañiles.

Por eso la inversión se lee como fracaso. Mientras dura la obra, la empresa que hace exactamente lo correcto gasta más y produce menos, indistinguible en el tablero de una que empieza a fallar. Hacer las cosas bien empeora los números antes de mejorarlos. Ya pasó con la electricidad y con las computadoras: los números no avisan temprano, avisan tarde y al revés.

Las preguntas que contesta

  • Cómo se presupuesta un valle que la contabilidad registra como deterioro.
  • Cómo se distingue, a los seis meses, una obra de un pozo.
  • Quién firma cuando el que decidió, a las tres de la mañana, fue un sistema.
  • Cuánto dura una generación en tu empresa: tiene fórmula, y la elegiste vos sin saberlo.

Y debajo de todas, la tesis que el libro mide: la velocidad con que una empresa se adapta no se mide en cuánto adopta, sino en cuánto de sí misma está dispuesta a demoler.

Dos avisos, para que no pierdas la tarde. Acá casi no hay tecnología: hay decisiones, y gente que las firma. Y no es un manual —ni plantillas, ni pasos numerados, ni un diagnóstico de madurez con colorcitos—, pero de acá salís sabiendo qué pedir y por qué es eso y no otra cosa.

Que todavía no se vea no quiere decir que no esté pasando: quiere decir que está tomando envión. Casi nadie, en toda la historia de las fábricas, vio la suya mientras pasaba. Vos la estás viendo — y esa ventaja se pierde entera si la mirás pasar.


Fabio Grigorjev (Córdoba, 1969) trabaja hace treinta años en tecnología y hoy pone agentes de inteligencia artificial a operar en producción, en banca, energía y servicios públicos. Escribe desde el lugar del que tiene que decidir y responder, no del que opina sobre los que deciden.